El recuerdo de Cine como arte. Miramientos a los sentimientos que transmite.
Y, alguna que otra vez, un lugar para la noticia olvidada, un entretenimiento informativo.
Es difícil explicar a un joven del siglo XXI la revolución
visual que significó el largometraje Star Wars en su estreno en 1977. Las nuevas generaciones están acostumbradas al despliegue de fuegos artificiales generados por ordenador,
no aprecian un verdadero cohete de fiestas que estalla en mil pedazos en el
cielo llenándolo todo con destellos de coloridas luces. Volvamos la vista atrás y observemos la espectacularidad de algunas
escenas de La Guerra de las Galaxias, que dejaron boquiabiertos a propios
y extraños hace 35 años:
Fotogramas de la película La Guerra de las Galaxias (1977)
El espectador enmudecía con los primeros fotogramas de Star Wars (1977). Pocas salas exhibían el entonces desconocido filme. Una nave imperial, un Destructor Estelar Clase Victoria, perseguía a una pequeña nave consular por el espacio. Las cámaras en movimiento nos hacen creer que las maquetas se desplazan, cuando, en realidad, están inmóviles. La técnica se llama motion control photography y alcanza una sincronización perfecta cuando un ordenador controla los movimientos de las cámaras. La retroproyección ayuda con el fondo estelar.
Al ser absorbida, la pequeña nave ensombrece, dando esto un efecto de realismo sorprendente. Las maquetas parecen de tamaños colosales.
Era la primera vez que yo veía un holograma, en este caso: una simulación de holograma. En la realidad, el holograma es producto de la técnica fotográfica sin lente, que usa un láser para grabar en una película fotosensible que luego se ha de proyectar mediante un haz de luz, dando a la imagen resultante un aspecto tridimensional.
La idea de un planeta con un sistema binario de estrellas abría un gran abanico para nuestra imaginación. A principios de 2012, el observatorio espacial Kepler de la NASA alcanzaba a divisar un planeta parecido, que llamaron Keppler 16 b. Los aficionados se refieren a ese planeta como Tatooine, en homenaje al planeta donde se crió Luke Skywalker.
El deslizador terrestre que usa Luke era un vehículo soñado por miles de niños. El truco es de lo más ingenioso: un espejo que refleja el suelo del desierto cubre las ruedas del vehículo.
El sable láser de los jedis nos traía una nueva era de futuros espadachines. Mediante la técnica de rotoscopia, un animador dibuja la luz del sable en una mesa transparente sobre una proyección de la película, fotograma a fotograma. Hoy en día se realiza enteramente mediante un programa de ordenador.
Los personajes de Star Wars tienen un magnetismo especial. En seguida nos gustan. R2D2 (curioso es su nombre, rollo 2 diálogo 2) y C-3PO (también el suyo, C3 Postal Office) tal vez nos recuerdan a Stan Laurel y Oliver Hardy, por su comicidad. Y Chewbacca es el bonachón forzudo, especialista en reparaciones y compañero del pícaro aventurero Han Solo.
Los más pequeños soñamos con la batalla galáctica del piloto del Halcón Milenario contra los cazas TIEs del imperio.
Los X Wings vuelan en formación simulando el vuelo de aviones de la primera guerra mundial.
Otro de los alicientes que contiene La Guerra de las
Galaxias es su banda sonora. John Williams, que recordamos por Tiburón
(1975), Superman (1978), E.T. (1982), En busca del arca
perdida (1981), entre otras muchas, creó composiciones llenas de emociones
para esta, la mayor aventura jamás rodada.
Estas imágenes, y otras muchas, créanme, despertaban un entusiasmo fantástico en mi niñez. La ciencia ficción en el cine comenzaba a retratar con un realismo sorprendente lo que habíamos imaginado leyendo comics de Flash Gordon o leyendo novelas de Isaac Asimov y otros grandes del género. Además, Star Wars reúne todos los ingredientes de las grandes aventuras del séptimo arte. Y con ella surgió una estrella, Harrison Ford. A partir de esta película nació una nueva forma de explotar a gran escala el cine, el merchandising hizo de oro a George Lucas, que se aseguró los derechos en las ventas, pero eso es otra historia, la fantasía es gratis y todos podemos soñar.
A comienzos del siglo XX, el gran siglo de los
descubrimientos y la ciencia, todos los avances científicos contribuían a agrandar
un temor: el hombre es un ser insignificante, pertenece a una raza perdida en
un vasto e inexplorado cosmos. Al escritor Lovecraft le valió esta idea para
secundar su ateísmo, que manifestaba desde los 5 años de edad, según presumía. Leamos
juntos el comienzo de su cuento La llamada de Cthulhu (1926):
“1 El bajorrelieve de arcilla
No hay en el mundo fortuna mayor, creo, que la incapacidad de la mente
humana para relacionar entre sí todo lo que hay en ella. Vivimos en una isla de
plácida ignorancia, rodeados por los negros mares de lo infinito, y no es
nuestro destino emprender largos viajes. Las ciencias, que siguen sus caminos propios,
no han causado mucho daño hasta ahora; pero algún día la unión de esos
disociados conocimientos nos abrirá a la realidad, y a la endeble posición que
en ella ocupamos, perspectivas tan terribles que enloqueceremos ante la
revelación, o huiremos de esa funesta luz, refugiándonos en la seguridad y la
paz de una nueva edad de las tinieblas. Algunos teósofos han sospechado la
majestuosa grandeza del ciclo cósmico del que nuestro mundo y nuestra raza no
son más que fugaces incidentes. Han señalado extrañas supervivencias en
términos que nos helarían la sangre si no estuviesen disfrazados por un blando
optimismo. Pero no son ellos los que me han dado la fugaz visión de esos dones
prohibidos, que me estremecen cuando pienso en ellos, y me enloquecen cuando sueño
con ellos. Esa visión, como toda temible visión de la verdad, surgió de una
unión casual de elementos diversos; en este caso, el artículo de un viejo
periódico y las notas de un profesor ya fallecido. Espero que ningún otro logre
llevar a cabo esta unión; yo, por cierto, si vivo, no añadiré voluntariamente
un sólo eslabón a tan espantosa cadena. Creo, por otra parte, que el profesor
había decidido, también, no revelar lo que sabía, y que si no hubiese muerto
repentinamente, hubiera destruido sus notas.”
Nosotros, que nacimos bajo el signo de peligro nuclear, hijos del átomo y bautizados
con aguas radioactivas, nos consolamos con las desgracias de los demás, ya sean
ocurridas en lejanos lugares del planeta, terremotos o tsunamis que arrasan
naciones, como viendo imágenes de otro tiempo: las desconsoladas figuras que
sufrieron la Primera y Segunda Guerras Mundiales. Nos sentimos protegidos por
un Dios mientras nada terrible ocurre a nuestros seres queridos.
Es triste que la enciclopedia libre dedique tres cuartas partes de su artículo del insigne escritor Howard Phillips Lovecraft a hablar de su racismo. Producto ese de su cultura y de su tiempo, por qué si no eran tratados cientos de miles de africanos en el nuevo continente tal que fueran animales esclavos del hombre blanco, es que no era toda la sociedad de su época racista.
En un blog dedicado al cine, no podemos evitar hablar del cine de terror. Para ello, recurro a una cinta nueva que es capaz de procurar verdaderos sustos: Insidious (2011). No contiene vísceras ni sangre a borbotones, no produce vómitos ni asco, pero algunas secuencias pueden darte un sobresalto de no te menees. Lo consigue tirando de miedos primitivos: el temor a que un extraño se introduzca en nuestra cueva, nuestro hogar; que ese extraño, además, nos enseñe los dientes, la sonrisa era antiguamente un gesto de desafío; y ciertas reminiscencias de los cuentos medievales europeos, que servían para que los niños no se alejaran de la casa, aquellos Hansel y Gretel, que fueron capturados por la trampa de una bruja que los enjauló. Veámoslo en imágenes:
Fotogramas de la película Insidious (2011)
El susto viene cuando esa sombra que se vislumbra tras la ventana pasa a verse por un instante en el interior de nuestro hogar. La impresión es morrocotuda.
No solamente son dos extrañas estas dos jóvenes de vestidos anticuados, encima sonríen, la amenaza es inminente.
La bestia, el mal, afila sus aceradas cuchillas. No quieras ver su aspecto antes que la película. Guarda sorpresas para su visionado.
Ilustración moderna del clásico cuento medieval Hansel y Gretel
Ya las madres de la Edad Media recurrían a cuentos para asustar a sus hijos y poner freno a sus ansias de curiosear parajes lejanos al hogar. Hansel y Gretel era un relato medieval alemán antes de que los hermanos Grimm lo recopilaran junto a otros del folklore europeo en 1812. Hansel cae en la trampa de la bruja nariguda y se convierte en un cautivo al que ella alimenta con el fin de que engorde hasta el día que se lo vaya a comer.
Fotogramas del mediometraje Little girl lost (1962)
De la fabulosa serie The Twilight Zone son estos dos fotogramas de arriba; pertenecen al episodio titulado: Little girl lost (1962). Su director, Paul Stewart, participó en guiones tan importantes como Citizen Kane (1941) y Kiss me deadly (1955). El guión original es de Richard Mathenson, agárrense, el autor de las novelas: I am Legend (1954) y The shrinking man (1956), El increíble hombre menguante, casi nada. La música es del clásico Bernard Herrmann, lo recordarán por sus colaboraciones con Alfred Hitchcock. La pequeña de una familia se pierde tras una pared de su hogar. Años más tarde, la idea, como otras muchas de The Twilight Zone, daría pie a películas interesantes. Los cinéfilos reconocerán en este caso a Poltergeist (1982) y a Insidious (2011) como crías de esta gran madre que fuela zona en penumbras.
Insidious (2011) fue dirigida por James Wan, la horrible y poco recomendable Saw (2004) es suya también. Insidious no es una película para niños, pero es bueno visionarla con ojos de niño. Por supuesto, no creo en los espíritus ni en los entes del más allá, pero tampoco creo en los viajes a la velocidad de la luz y disfruté con La guerra de las galaxias (1977). Insidious consiguió que mi corazón se acelerara a ratos, algunas de sus imágenes me acongojaron. El hombre es el único animal que en ocasiones busca pasar miedo, qué cosas.
La mujer moderna aprende desde pequeña a participar en un capitalismo brutal. Siempre insatisfecha, sus metas son lucir como la más guapa y comprar prendas y objetos que pronto dejarán de satisfacerla.
El hombre moderno monta en bicicletas sin ruedas y
levanta pesos sin beneficio aparente, lo curioso es que muchos lo hacen
buscando una musculatura antinatural. En realidad, algunos no esperan conservar
su juventud eternamente, como afirmaba Woody Allen en uno de sus sarcásticos diálogos,
no, este hipocondríaco se equivoca, lo hacen para cansar a su cuerpo, para ofrecerle una fatiga necesaria. El
hombre ya no sale a cazar, ya no recolecta los frutos de la tierra, sus músculos
se atrofian y necesita hacer ejercicio
Si practicas algún deporte, recuerda cómo son las formas de un verdadero deportista. Johnny Weissmuller, ganador de 5 medallas de oro olímpicas en natación, famoso intérprete de Tarzán de los monos (1932) (una de las mejores aventuras del cine) y toda su saga, no tenía esos monstruosos músculos que están hoy en día tan de moda, y que no sirven ni para correr ni para nadar, porque tales cuerpos que los contienen son como coches sin aceite. He aquí el verdadero hombre:
Fotografía del campeón Johnny Weissmuller en 1924
Fotografía de Johnny Weissmuller en la fabulosa y recomendable Tarzán y su compañera (1934)
No necesitas andar en cueros para ser como él. Nadar es uno de los mejores deportes para mantener el cuerpo sano. Las tres cuartas partes del planeta contienen agua en su superficie, es bueno que todos sepamos nadar y mantenernos a flote sin romper ni abusar de nuestros cuerpos.
Para la nueva adaptación cinematográfica (y ya van 5) de El gran Gatsby, novela escrita por F. Scott Fitzgerald en 1925, se ha elegido como director al caprichoso y disparatado Baz Luhrmann, que de nuevo coloca un montón de canciones modernas en una historia ambientada hace muchísimos años. Este idiota, al que nadie parece querer pararle los pies, desprecia la alegre música de los locos años 20, con sus estupendas bandas de jazz, y llena el filme de pop y rock electrónicos. De buena gana imagino a las musas dando patadas a este necio de Baz Luhrmann.
La película se estrenará en las navidades de 2012. Dejo el anuncio que su distribuidora facilita para promocionarla.
Anuncio oficial de la película El gran Gatsby (2012)
Cretino, director cabezudo, si la novela retrataba la esplendorosa era de jazz en los EEUU, zopenco. ¡Que los dioses castiguen el quebranto que procuras al arte!
La intención más firme que tengo cuando escribo para este blog dedicado al cine es la de procurar con fuerza una incitación a disfrutar del séptimo arte, en mayor medida: de aquel que trata los sentimientos, nuestra capacidad de sentir, ayudarnos a no ser piedras, líneas rectas, soldadesca sin emociones... Hoy me ayudo del largometraje basado en la, para mí, obra de gran importancia dentro de la literatura universal: Sostiene Pereira (1994), del maestro Antonio Tabucchi, recientemente fallecido.
Fotogramas de la película Sostiene Pereira (1996)
El buen Pereira, al encontrarse con su nuevo fichaje para la sección necrológica del periódico en el que trabaja, reconoce en él la juventud suya ya perdida, cuando se arreglaba para atrás un flequillo rebelde que caía sobre su frente.
Los consejos que da Pereira al joven apasionado, que escribe con el corazón, vienen a advertirle que para escribir las necrológicas no se meta en política.
Pero, más tarde, empieza a dudar de si es bueno mantenerse al margen de la situación política y dejar de mostrar opiniones contrarias al régimen fascista que gobierna entonces en su Portugal: el salazarismo.
Como le explica a Pereira un religioso de ideas abiertas, hay sucesos que desencadenan reacciones en los intelectuales, o en cualquier pensador, influyéndole con esto, tal vez, a avivar la idea de que hay que manifestarse, que el Vaticano estaba equivocado.
Su médico, además de proporcionarle una dieta para mejorar la salud de su cuerpo, indaga en su psique y le propone dar rienda suelta a su nuevo yo, siguiendo una teoría de los nuevos médicos-filósofos de su época.
Por supuesto, como ocurre con los que protestan contra un régimen autoritario, se muestran descontentos o protegen, simplemente, a alguien que lo hubiera hecho, llega un momento en que los esbirros del sistema aparecen para castigarles.
Es esta, con seguridad, una de las mejores adaptaciones que se hayan hecho de una novela en el cine. Sostiene Pereira (1996) es conmovedora, sencilla y estimulante. Marcello Mastroianni, que falleció un año después del estreno de este filme, está inconmensurable en su papel. Este caballero de la interpretación ya me ha hecho sentir fuertes y variadas emociones en otros muchos largometrajes suyos. El director de la cinta es Roberto Faenza, que, al elegir al partido comunista italiano como tema para su Si salvi chi vuole (1980), fue considerado como un director políticamente incorrecto y se vio obligado a trabajar fuera de Italia para poder encontrar financiación. Una vez más, las ideologías políticas marcan la cultura de un país. La banda sonora fue realizada por el insigne autor Ennio Morricone, colaborando con la cantante portuguesa Dulce Pontes, que interpreta A briça do coraçao, una canción que me recuerda los cantos de coros en las obras de teatro de la Antigua Grecia, que hablaban de lo que ocurría en escena y preparaban al espectador para los sentimientos que se producían.
Recomiendo visionar Sostiene Pereira (1996) sea tu razón apolítica, de derechas, de centro o de izquierdas, dedicada a la literatura (como la mía), a cualquiera de las artes, no tengas ligazón con ellas, cualesquiera que sean tus ideologías, no te pierdas Sostiene Pereira (1996).
Gracias al profesor de filosofía Eugenio Sánchez Bravo por hablarme de este largometraje.
Visita mi cuaderno para estudiar inglés en el Bachillerato:
Te ayudará a sacar mejores notas en la asignatura de inglés
Algunas reseñas literarias:
La Odisea, atribuida a Homero:
Vamos a estudiar hoy una de las obras literarias históricamente preferidas por muchos: La Odisea, atribuida convencionalmente a Homero. Se trata de un gran poema épico griego que se estima tiene ya unos 2700 años de antigüedad.
Edipo Rey, de Sófocles:
Esquilo (siglos VI y V a.C.), Sófocles y Eurípides (los dos, siglo V a.C.) son tres de los grandes en la escena teatral de la Antigua Grecia.
Satiricón, de Petronio:
Hoy vamos a estudiar juntos un poco de la que se tiene por muchos como primera novela moderna de Occidente: Satiricón.
Cantar de Mío Cid:
El gran poema épico de los castellanos tiene muchos estudios a sus espaldas, muchos tratados y ensayos, muchos chavales lo han estudiado en las escuelas.
Divina Comedia, de Dante:
El gran poema que hoy estudiamos está escrito en tercetos endecasílabos. Su resumen parece sencillo: cuenta la epopeya del alma humana, su viaje a través del Infierno y del Purgatorio, desde donde accederá a la contemplación del Todopoderoso.
El paraíso perdido, de John Milton:
Voy a estudiar hoy algo del poema narrativo El paraíso perdido (1667), del escritor británico John Milton, y ustedes, si me lo permiten, están invitados.
Estas son las entradas más populares de mi cuaderno:
Vídeo en el que desarrollo una charla sobre el largometraje Ven y mira (1985) Transcripción de la disertación que mantuve en este...
Razones por las que evitar los anuncios de algunas empresas de la Red:
1 - Algunos insultan a la inteligencia del lector. Me refiero a los que dicen que has ganado un premio por ser el visitante número 1.000.000. Triste, pero todavía hay publicistas que usan este tipo de ganchos.
2 - Ralentizan excesivamente la carga de un blog.
3 - Pagan a razón de unos pocos céntimos por miles de visitas. Todo trabajo debe ser remunerado justamente. Es mi deseo que, en el futuro, cualquiera que quiera anunciarse en un cuaderno de la Red deba pagar una cantidad justa a los creadores. Este abuso que existe hoy debería ser rechazado con rotundidad.
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