El recuerdo de Cine como arte. Miramientos a los sentimientos que transmite.
Y, alguna que otra vez, un lugar para la noticia olvidada, un entretenimiento informativo.
En este teatro que llamamos realidad, el guionista es un
personaje ninguneado por muchos. Nombrar a 5 guionistas de prestigio puede resultar
una tarea imposible para muchos de nosotros. En general, sabemos de los actores
y del director de una película, pero desconocemos la vida y obras de grandes
guionistas del séptimo arte como: Ernest Lehman, Herman Mankiewicz, Joseph L.
Mankiewicz, Paddy Chayefsky, Rafael Azcona...
Creo que las cuitas del guionista y lo que significa su labor en el mundo
cinematográfico están bien reflejadas en las charlas del director y guionista
de cine José Luis Garci; de una de ellas he extraído dos
pequeños fragmentos para que los leamos juntos. Garci es un hombre al que tengo bastante aprecio por lo
mucho que he aprendido de él a través de la televisión, sobre todo de su
recordado programa ¡Qué grande es el cine! A él le
parecerá una tontería, pero me encantaría estrecharle la mano y decirle:
"Gracias por hablarme de cine todos estos años". He vuelto a ver El
abuelo (1998) y tengo que repetirlo: es una obra de arte, una adaptación
precisa y deliciosa de la novela dialogada de nuestro Benito Pérez Galdós, un
teatro filmado en el que el viento acaricia a los personajes en su paisaje
natural. Cae la aristocracia venida a menos y es sustituida por una maraña tejida
por parásitos y amiguetes, alcalde, políticos y demás ruin ralea se reparten
los restos. Siempre hay unos pocos mamones que se hacen con el botín. Pero me
desvío del tema, hoy Garci nos ilustra sobre la figura del guionista:
"Habláis muy bien de lo que es el guión y todas estas cosas de
teoría, pero yo tengo una explicación mucho más sencilla: el guionista es un
señor que llega a la habitación de un hotel a eso de las 11 de la mañana,
cuando está todo revuelto y están las camareras con el follón de los lápices,
los bolígrafos y cambiando las sábanas, y entonces el guionista minuciosamente
limpia el polvo, pasa la aspiradora, llega a la cama, hace la cama, pone muy
bien las almohadas, pone la colcha, y cuando ya está todo terminado llega el
director y se mete en la cama con la rubia. Ése es el trabajo del guionista, no nos engañemos, así ha sido y así va
a ser siempre, porque el guionista —para la industria del cine— no es ni
siquiera «la mantequilla del sandwich»; lo gordo del sandwich, el jamón, es el
director, naturalmente; el queso, o el huevo, son las actrices y las «tapas»
las amantes del director y del productor, y nosotros no tenemos nada que ver en
ello.
...
Los guionistas son la columna vertebral de la historia del cine. Naturalmente, como decía Moravia en El Desprecio, el enemigo directo es
el director; y, sobre todo, desde que llegó la nouvelle vague y se inventó
aquello de «un cine que es mentira». Hay un complejo de inferioridad tan grande
en el director ante el escritor, que un director dice: «Yo quiero el decorado
de esta manera y quiero que eso no esté así, que la puerta abra para acá y el
tiro de cámara ahí», pero no firma el decorado, y dice: «la fotografía la
quiero cruzada, quiero la luz lateral, etc.», y no firma la fotografía. Pero,
amigo, se sienta a hablar con el escritor un rato y dice: «Yo también firmo el
guión», ustedes y los críticos tienen la culpa de ello."
Imagino a ese director que firma el guión después de apenas haber cambiado
dos o tres palabras con el sufrido guionista. Hay muchos ejemplos en la
historia del cine. Ay, escritor de donde
fueras, qué poco te pagan por tanto trabajo que tienes y por tantos sueños que
creas.
Fotograma de la película Hamlet, príncipe de Dinamarca (1980)
Es el “ser o no ser" de Hamlet. Podemos concluir, al tiempo
que acabamos de leer este teatro atribuido a Shakespeare, que el príncipe de
Dinamarca obtuvo un motivo para vivir en la misma desgracia suya, el asesinato
de su padre, su posterior descubrimiento y la venganza que propició. Leamos juntos sus
pensamientos encontrados sobre el hecho de soportar el destino:
"Ser o no ser, esa es la cuestión. ¿Qué es más noble para el alma: sufrir los golpes y las flechas de la injusta fortuna o tomar las armas contra un mar de adversidades y, oponiéndose a ella, encontrar el fin? Morir, dormir… nada más; y con un sueño poder decir que acabamos con el sufrimiento del corazón y los mil choques que por naturaleza son herencia de la carne… Es un final piadosamente deseable. Morir, dormir, dormir… quizá soñar. Sí, ahí está el obstáculo; pues qué podríamos soñar en nuestro sueño eterno ya libres del agobio terrenal es una consideración que frena el juicio y da tan larga vida a la desgracia. Pues ¿quién soportaría los latigazos y los insultos del tiempo, la injusticia del opresor, el desprecio del orgulloso, el dolor penetrante de un amor despreciado, la tardanza de la ley, la insolencia del poder, y los insultos que el mérito paciente recibe del indigno cuando él mismo podría desquitarse de ellos con un puñal. Quejarse y sudar bajo una vida cansada, por el temor a algo después de la muerte – el país sin descubrir de cuya frontera ningún viajero vuelve– aturde la voluntad y nos hace soportar los males que sentimos en vez de volar a otros que desconocemos. La conciencia nos hace cobardes a todos. Y así el color natural de la resolución enferma por el hechizo pálido del pensamiento y empresas de gran importancia y peso con lo que a esto se refiere por tal motivo se desvían de su curso y pierden el nombre de acción."
Hamlet considera el suicidio, pensar en ello y en lo desconocido que puede venir luego frena a los hombres de culminar la fatal idea. Para el príncipe de Dinamarca (ocurrirá más tarde) su vida adquiere un nuevo sentido: el de conseguir desenmascarar el asesinato de su padre (lo curioso es que para tal propósito recurra a una representación teatral, el engaño será descubierto mediante una falsa realidad).
Pero, ¿y los que tenemos unas vidas anodinas? ¿qué sentido
tienen nuestras vidas? Escuchemos al psiquiatra Viktor Frankl responder a ciertas
preguntas que tratan el tema:
Extracto de una entrevista al psiquiatra Viktor Frankl
¿Acaso tiene que ocurrirnos una desgracia de la que debemos reponernos
para encontrar ese camino (sentido) de la vida? ¿qué ocurre con los que biológicamente
están castigados con depresiones endógenas?
A menudo encuentro ese camino de búsqueda de significados como un continuo trabajo de indagación y estudio de pequeñas verdades. ¿Qué es una verdad para la humanidad? ¿Puede existir alguna que sirva para todos? Creemos que sí. La lectura, el introducirnos en la mente de un autor, puede ser una. Recordemos al universal Don Quijote, su historia, la de un hombre llegado ya a la vejez que decide comenzar una nueva vida como la que le hubiera gustado vivir: su fantasía es para todos útil, está en todos nosotros, chinos, árabes, cristianos, hindúes, judíos...
Entre millones de buscadores, algunos encuentran algo, el trabajo es
colectivo. La acumulación de logros es una labor larga y ardua. Es bueno obsesionarse
con algo bello para variar, la literatura y el cine están ahí fuera esperando
que te sumerjas en ellas.
Para concluir, me resulta gustosa la recomendación de estas obras cinematográficas:
Hamlet, prince of Denmark (1980), una producción de la cadena de televisión
británica BBC que reproduce fielmente los textos originales del teatro shakespeariano.
Si no estamos acostumbrados a visionar estos teatros, podemos verla de tres
veces. No la abandonemos rápidamente sin acabar de verla, nos perderíamos un enriquecimiento de nuestro espíritu.
El caballero Don Quijote (2000), de nuevo una producción televisiva, esta vez realizada por RTVE. Es una más que digna adaptación de la segunda parte de Don Quijote de La Mancha. Para el recuerdo queda su entrada a la cueva, donde realidad e imaginación se confunden.
Voces de los árboles, aquellas que los aparatos nunca consiguieron grabar:
“No cortéis más árboles, no queméis más bosques, acabaréis con
la vida en la Tierra”´
Extracto del relato Viví entre robles (2006):
"Una mañana, muy de temprano, volvieron aquellos seres; los oímos de lejos, venían hablando de lo que iban a hacer con nosotros, los árboles. Decidieron que en pocos años nos quitarían a todos y empezarían a hacer casas por aquí. No te puedes imaginar el miedo que sentí. Ya los pájaros nos lo habían advertido. Si aquello iba a ser así, no podíamos hacer nada. Los mayores contaban cómo talan los árboles los brutos; los más grandes, cuando caen, sacuden la tierra y el temblor lo sentimos a kilómetros de donde hayan caído. Yo aún no había sentido ese temblor, andaban lejos los brutos. Por aquella época empezamos a utilizar una palabra nueva: leñador. Los mayores hablaban de que nos convertían en leña para el fuego, para entonces ya estábamos muertos; menos mal, debe ser terrible morir quemado. El fuego en los bosques es la máxima preocupación de nosotros, los árboles. Los robles más viejos conservaban algunas partes de su cuerpo convertidas en algo semejante al carbón. Es horrible. Evita siempre el fuego, nunca juegues con el fuego. ¿Sabes una cosa que te vendría bien? El agua, eso nos viene bien a todos. Cuando llueve en el bosque todo el mundo se esconde, las ardillas, el zorro, el búho, los pájaros, etc. Pero cuando se retira la lluvia todos estamos felices, el cielo nos da vida con esa agua, los arroyos fluyen rabiosos de alegría mientras salpican brillos blanquecinos, todo el que tenga sed acude a ellos a beber. Si alguna vez has tenido sed, sabrás de lo que te hablo. Esto que cuento ha de ocurrir todavía en algún lugar del mundo, lo deseo con todas mis fuerzas."
Nota del autor. Por favor, ahora más en verano: evita hacer fuegos en el monte. No procures más desgracias a los árboles.
¡Sólo cuesta 1 euro! Con unas cuantas ventas, me ha afirmado su autor, tendrá para un bocadillo de sardinas.
El libro Viví entre robles le encantará a los niños a los que les gusta leer. Si tu hija te pide una lectura para hoy, prueba con este libro, puede que te lo agradezca con una gran sonrisa. Un roble es siempre bienvenido, pues es un árbol noble y muy sabio. Tú también puedes aprender muchas cosas con él, en algún momento te sorprenderá con sus vivencias, te lo aseguro.
El profesor de literatura Paul H. Fry durante una de sus clases de literatura
Una de las maravillas que ofrece la Red es la de poder asistir a clases de cualquier temática ofrecidas por mentes lúcidas como la del profesor de literatura inglesa Paul H. Fry. Clases que impartió durante un semestre en la Universidad de Yale, en el estado de Connecticut, y que estoy siguiendo con mucho interés:
Espero que a otras almas interesadas en la literatura sirva también este enlace, con ese propósito lo he colocado arriba.
El idioma inglés es, querámoslo o no, de uso necesario, y es bueno que lo aprendamos. Aunque la belleza y riqueza del castellano nos resulten únicas, los caminos del conocimiento están en todos los idiomas.
Fotogramas de la película A boy and his dog (1975)
A boy and his dog (Un chico y su perro, 1975), titulada en España: 2024: Apocalipsis nuclear, es una resplandeciente obra de arte que muchos no alcanzan a descubrir porque tienen los ojos vendados. Es fabulosa y a pesar de esta realidad tiene numerosos detractores; a ellos creo que los ciega su creencia de que saben, pero la realidad es bien distinta: sólo creen en lo que el sistema les dice que es bueno. Cuando encuentran algo distinto lo rechazan. No sé si es bueno hablar de una película para suscitar en los demás deseos de visionarla. Pudiera ser que esos otros digan: "Este ya le ha sacado el jugo. No me interesa porque no la descubrí yo". En realidad, sólo extraigo una porción del jugo de un filme que comento, para que podamos catarlo juntos:
El muchacho llamado Vic y el perro que lo acompaña, Blood, son personajes de una novela de Harlan Ellison (que en 1966 fue despedido en su primer día de trabajo para la productora Walt Disney por bromear sobre la realización de una película pornográfica con los dibujos de Disney).
Blood suele advertir a su amigo de los peligros que les rodean. Es un perro sabio y conoce bien la máxima de no fiarse del amor de una mujer. Cuando Vic no le presta atención o se enfada con él, le suelta alguna frase como la de arriba.
Los de abajo, los granjeros, viven en una especie de edén, provistos de luz artificial viven una realidad a su gusto donde toda desobediencia a las normas es severamente castigada.
En el mundo conservador de los granjeros americanos tras la apocalipsis nuclear, Vic tiene que casarse e inseminar a decenas de jovencitas, todas ellas castas y obedientes.
El filme termina con un acto inesperado que
me sacudió de pies a cabeza. El actor y director L. Q. Jones
me sorprendió gratamente con la dirección de este drama cómico y
postapocalíptico. Don Johnson realiza una buena
interpretación, y el perro, que llamaron Tiger en la realidad, es un regalo de
los dioses. Además, tuve la suerte de ver una copia antigua del largometraje,
con sus defectos de muchos visionados, sus pequeños cortes de sonido y su
metraje mínimamente rallado, el cine y sus antiguas fricciones reales, lejos de
la limpieza y nitidez actuales, tan frías; me emocioné.
Estoy viendo en la 1 de RTVE el largometraje Raíces profundas (1953),
del director George Stevens. Disfrutando del buen cine, en fin. Este es un western
que nos habla de la lealtad, la amistad, el valor, la constancia... Sobre todo
nos dice que en tiempos violentos, frente a hombres terribles, sólo hay una
forma humana de protegerse: defendiéndose, golpeando al enemigo.
Fotograma de la película Raíces profundas (1953)
Los ojos del niño son los ojos inocentes de todos nosotros, que viajamos al
despiadado Oeste americano donde cualquier disputa se resolvía con los puños o
las pistolas, o al menos así lo contaron los folletines de los novelistas de la
época y luego las películas de la meca del cine.
Los principales papeles del largometraje son los siguientes: Alan Ladd como el pistolero bueno, Jean Arthur como la mujer del granjero, Van Heflin como el granjero que defiende su tierra, Brandon De Wilde como el muchacho testigo de todo el drama, Ben Johnson como un esbirro del terrateniente, Emile Meyer como el villano terrible, Jack Palance como un asesino a sueldo.
La aventura de Raíces profundas (1953), Shane en el original, puede considerarse entre las más grandes del género. Alan Ladd interpreta a un pistolero errante, un hombre que no ha podido hallar su sitio en el mundo. En su camino se encuentra con una familia de granjeros que lo confunden con un malhechor, pronto terminarán haciendo amistad y defendiéndose juntos de los ataques de un grupo dirigido por el terrateniente local. La película llega a la culminación final con el mejor duelo que podamos encontrar en el cine, una obra maestra del arte de la filmación y el montaje. Todo el filme es un claro ejemplo del tiempo in crescendo en el cine. No podemos perdernos esta obra maestra.
El Universo se distingue por la armonía con la que
parecen relacionarse sus astros. Dentro del Cosmos (orden)
está nuestro planeta Tierra girando alrededor del Sol, el cual
a su vez se mueve llevando consigo al Sistema Solar dentro de
nuestra galaxia, la que llamamos
Vía Láctea. Estamos en las afueras de ella, en los suburbios de una inmensa
formación de planetas y estrellas. Nebulosas y
galaxias giran en una especie de vals. Este es un elegante baile espacial en el que Stanley
Kubrick pone al hombre en el interior de una nave circular. Ahora
formamos parte del gran viaje. Para transmitir todo esto, sin palabras y de una
manera mucho más bella y artística, tiene el cine un poder extraordinario,
recordemos que odisea significa largo viaje, aquí el viaje de la humanidad en el
tiempo y en el espacio:
Extracto de la película 2001: una odisea del espacio (1968)
Como podemos comprobar, las secuencias transmiten sosiego, la lentitud del movimiento de las naves en relación con el pasivo panorama de fondo permite que el espectador vislumbre en su interior una reflexión filosófica de un valor enorme. El cine para meditar mantiene un ritmo pausado y sensible con las ideas.
Cartel publicitario de la película 2001: una odisea del espacio (1968)
Una de mis escenas favoritas dentro del largometraje 2001:
una odisea del espacio (1968) es aquella en que un hombre corre dentro de una
gran nave circular mientras ésta rota sobre sí misma. Para mí simboliza el
viaje a ninguna parte de una vida, el que sucede alrededor de una personalidad única, el
hombre en su soledad.
Extracto de la película 2001: una odisea del espacio (1968)
El cine moderno amaestra al espectador
lelo desde hace unos años para que no reflexione ni obtenga idea
alguna tras el visionado de una película:
Primero. A evitar. En espectador no ha de ser libre. Si
pudiera serlo, si pudiera pensar, saltaría del cine y se iría corriendo:
Segundo. A conseguir. Una vez que el espectador esté dentro del teatro, hay
que poner una tapa a la libertad suya para discurrir ideas. Es sencillo: se le
procura una sesión de cine de acción, de miles de balas perdidas y coches
rápidos haciendo piruetas imposibles. Para que no tenga tiempo de razonar que
aquello no tiene sentido, se le ofrecerá un montaje de cientos de planos y
secuencias cortas multiplicados al infinito. En la pantalla, cualquier zopenco
lucirá como un Bruce Lee desencadenado rompiendo huesos a doquier. La tapa
estará bien cerrada durante años:
Tercero. Éxito. Pasados unos lustros, retiramos la tapa que no permitía
saltar libremente al espectador, entonces no habrá peligro ni atisbo de
pensamiento. El espectador, criado y cebado en el cine sin piedad, ha sido
convertido en una piedra. Sólo salta a la altura marcada por la tapa, su
impulso intelectual está atrofiado. La maniobra ha sido un éxito:
Es curioso, el método coincide con la forma de amaestrar
pulgas en el circo para que salten una valla de juguete al día siguiente, pero
nosotros no somos pulgas, gozamos del don del raciocinio, ¿o no?
No permitas que pongan límites a tu capacidad para tener ideas, sentir y soñar.
Una aventura como La guerra de las galaxias (1977)
tiene que manejar el tiempo ágilmente, lo que se cuenta es cambio, movimiento: un
héroe, o una heroína, salvan a su mundo de un peligro terrible. El ritmo tiene
que ser rápido, alegre. George Lucas acertó.
Un drama sobre una sociedad distópica, una exageración de
nuestro mundo consumista en el que se prohíben los sentimientos y se castiga el amor, no puede
tener el mismo ritmo que una aventura como La guerra de las galaxias
(1977). THX 1138 (1971), del mismo George Lucas, es blanca porque el blanco
simboliza la castidad, necios, que todo lo queréis comparar a vuestra forma de
vida y dentro de los límites de vuestra cortedad para sentir (hablo con los falsos críticos de Filmaffinity).
Repasemos: La aventura en el cine requiere un ritmo rápido; en
el rodaje, y posteriormente en el montaje de tomas y secuencias, se ha de
conseguir un movimiento ágil. Los largometrajes que estimulan a la reflexión
porque narran una historia de complexión filosófica tienen que mantener un
ritmo lento, un nudo pleno en el desasosiego del que medita sin encontrar
soluciones.
Una estupidez como el largometraje Sherlock Holmes (2009), que deforma a los personajes y relatos de Conan Doyle, puede tener un ritmo ligero durante las aventuras del detective, pero no en la narración de un episodio romántico, ¡por todos los dioses del Olimpo! ¡Que un rayo perdido de Zeus fulmine a este cretino de Guy Ritchie!
Este país ha tenido siempre millones de entrenadores de fútbol
que critican negativamente cualquier acción de los que entrenan a sus equipos
preferidos. Ahora descubro, gracias a Filmaffinity, que también tiene miles de
críticos cinematográficos que no saben qué es el tiempo en el cine, pero que se
empeñan en protestar por la lentitud soporífera, dicen, de películas como THX 1138.
Para aportar pareceres sobre obras de arte, primero hay que sentir. Que conste que sé que, como en todos los sitios, también hay gente cuerda en Filmaffinity, pero son los menos, como ocurre en cualquier reino.
De entre los muchos largometrajes pertenecientes a la ciencia
ficción de la década de 1970, me gustaría que
viésemos juntos un ciclo especial para luego comentar los filmes que lo
conforman, cintas estas a menudo ninguneadas:
1.- Colossus: the Forbin project (1970)
Material para promocionar el largometraje Colossus: the Forbin project (1970). Póster y fotocromo (lobby card)
2.- THX 1138 (1971)
Material para promocionar el largometraje THX 1138 (1971). Póster y fotocromo (lobby card)
3.- Slaughterhouse-Five (1972)
Portadas de DVD de la película Slaughterhouse-Five (1972), titulada en España: Matadero cinco
4.- Soylent green (1973)
Carteles de la película Soylent green (1973), titulada en España: Cuando el destino nos alcance
5.- Solaris (1972)
Portada de DVD de la película Solaris (1972)
6.- Westworld (1973)
Carteles que promocionaron en inglés y en castellano la película Westworld (1973), titulada en España: Almas de metal
7.- Silent running (1972)
Carteles de la película Silent running (1972), titulada en España: Naves misteriosas
8.- Logan's run (1976)
Carteles de la película Logan's run (1976), titulada en España: La fuga de Logan
Haciendo un click de
ratón sobre cada imagen, podrás verla en grande y leer la frase que usa el
cartel o el fotocromo (lobby card) para promocionar el largometraje en
cuestión.
Visita mi cuaderno para estudiar inglés en el Bachillerato:
Te ayudará a sacar mejores notas en la asignatura de inglés
Algunas reseñas literarias:
La Odisea, atribuida a Homero:
Vamos a estudiar hoy una de las obras literarias históricamente preferidas por muchos: La Odisea, atribuida convencionalmente a Homero. Se trata de un gran poema épico griego que se estima tiene ya unos 2700 años de antigüedad.
Edipo Rey, de Sófocles:
Esquilo (siglos VI y V a.C.), Sófocles y Eurípides (los dos, siglo V a.C.) son tres de los grandes en la escena teatral de la Antigua Grecia.
Satiricón, de Petronio:
Hoy vamos a estudiar juntos un poco de la que se tiene por muchos como primera novela moderna de Occidente: Satiricón.
Cantar de Mío Cid:
El gran poema épico de los castellanos tiene muchos estudios a sus espaldas, muchos tratados y ensayos, muchos chavales lo han estudiado en las escuelas.
Divina Comedia, de Dante:
El gran poema que hoy estudiamos está escrito en tercetos endecasílabos. Su resumen parece sencillo: cuenta la epopeya del alma humana, su viaje a través del Infierno y del Purgatorio, desde donde accederá a la contemplación del Todopoderoso.
El paraíso perdido, de John Milton:
Voy a estudiar hoy algo del poema narrativo El paraíso perdido (1667), del escritor británico John Milton, y ustedes, si me lo permiten, están invitados.
Estas son las entradas más populares de mi cuaderno:
Vídeo en el que desarrollo una charla sobre el largometraje Ven y mira (1985) Transcripción de la disertación que mantuve en este...
Razones por las que evitar los anuncios de algunas empresas de la Red:
1 - Algunos insultan a la inteligencia del lector. Me refiero a los que dicen que has ganado un premio por ser el visitante número 1.000.000. Triste, pero todavía hay publicistas que usan este tipo de ganchos.
2 - Ralentizan excesivamente la carga de un blog.
3 - Pagan a razón de unos pocos céntimos por miles de visitas. Todo trabajo debe ser remunerado justamente. Es mi deseo que, en el futuro, cualquiera que quiera anunciarse en un cuaderno de la Red deba pagar una cantidad justa a los creadores. Este abuso que existe hoy debería ser rechazado con rotundidad.
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