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domingo, 31 de marzo de 2013

Breve reseña de la Divina Comedia, de Dante

Alegoría pictórica Dante y su poema (1465), de Domenico di Michelino. Se encuentra en la Catedral de Santa María del Fiore, Florencia

Al enfrentarme con la Divina Comedia surge en mí una división, un amor-odio hacia esta obra. Amor por las bellas letras (el italiano alcanza aquí la cúspide de su potencial), su aporte extraordinario a la literatura, sus metáforas… Odio por una parte del mensaje que profesa: casi todo es pecado, poco que haga el hombre se salva de ser castigado; tratamos una sociedad, en una larga época medieval, profundamente temerosa de Dios (o al menos eso pretendía la Iglesia). Algo que tampoco me agrada de este magno poema es la idealización que hace de la mujer: tras el fallecimiento de Beatrice con 24 años de edad, mujer amada por Dante desde que ambos tenían 9 años, y que volvió a ver 9 años después (los números son muy importantes para Dante), el poeta la convirtió en símbolo de fe, cuando, en realidad, la mujer es algo tan humano, tan lleno de nuestros defectos y bondades.

El gran poema que hoy estudiamos está escrito en tercetos endecasílabos. Su resumen parece sencillo: cuenta la epopeya del alma humana, su viaje a través del Infierno y del Purgatorio, desde donde accederá a la contemplación del Todopoderoso. Otra cosa es la grandiosidad literaria del cómo se narra este viaje.

Recordemos algo de su autor, Dante, lo que es el apócope de Durante, el nombre con el que fue bautizado este florentino universal. Un apunte de la niñez y educación de Dante es importante para que hoy podamos entender su mundo: muchos de los maestros eran curas, aunque también los había seglares, los menos. La enseñanza no era gratuita, los padres de los alumnos pagaban a los profesores; en ese tiempo, había una rígida disciplina y se seguía el dicho de la letra con sangre entra; los libros eran muy caros (se calcula que una obra podría costar unos 500 euros de hoy en día; estaban escritos a mano); los libros de un centro escolar se encadenaban o se guardaban en gabinetes de acceso restringido; la astronomía de entonces era la de Tolomeo; los filósofos se conocían por citas de tercera o cuarta mano, y, al ser oral la enseñanza, pocos podían comprobar la certeza de aquello que se contaba; dice la obra Clásicos de la Literatura Universal, de Orbis: “Los profesores de la época eran unos pobres desgraciados que se dedicaban a la enseñanza porque no tenían otro medio mejor de subsistencia; dependían económica y administrativamente de las juntas de los alumnos, con los que no podían ser demasiado exigentes porque se arriesgaban a recibir una paliza anónima o una cuchillada en plena noche. No tenían medio de transporte e iban a pie a todos sitios, motivo por el que empezó a llamárseles “pedantes” (tal es el origen de esta palabra peyorativa, que es idéntica en italiano y castellano).” En su juventud, Dante Alighieri conoció a algunos de los mejores representantes de un nuevo movimiento poético, que luego será conocido como dolce stil novo y que sufrió una transformación con otro italiano, Guido Cavalvanti; los poemas amorosos, llenos de galanterías, incluso picardía, otros tiernos y delicados, quedaban en esta escritura (el dulce estilo nuevo) como un alegato a la mujer amada, que se convertía en dona angelicata, lo que viene a decir: mujer angélica, alguien que intermedia entre el hombre y Dios; de este modo, el amor sólo podían sentirlo los poseedores de un corazón gentil, aquellos ansiosos de sabiduría y de virtud. El objeto suyo no era la belleza física, sino una interior, la que impulsa hacia lo alto. Esto es una concepción idealista y alegórica del amor (a través de imágenes metafóricas de cierta complejidad): sobre este no actúa ya el modelo feudal, como en Provenza (lírica amorosa del sur de Francia), sino el modelo cristiano; lo que tenían en común era que usaban el idioma nativo del país (una lengua romance), dejando de lado el latín. Según Dante, Beatriz, en el Paraíso, es la revelación de la presencia divina (lo que nos extraña es que no le declararan hereje). Para entender qué es una alegoría dentro de este gran poema podemos ver dos ejemplos: la loba es una alegoría de lujuria y el león lo es de soberbia; es complicado, pero no debemos confundir una alegoría con un símbolo, este último es más directo y perceptible; y tenemos que saber que también Dante usa símbolos en su Comedia. Como apunte, recordemos que el alegorismo de Dante será imitado por los poetas de España durante el siglo XV (que llamamos a veces cuatrocientos: los comienzos del Renacimiento).

Para conocer la Edad Media hay que leer la Divina Comedia (terminada en el año 1321), es un compendio del saber de aquella época. El estudio de esta obra se puede llevar una vida; al leer una sola de sus estrofas con nuestra alma del s. XXI nos encontramos como se encontraría Dante leyendo una revista del corazón de nuestros días: no entendería estos personajes nuestros y mucho menos nuestra admiración por lo que hacen; el poema es críptico y muy difícil de entender, constantemente tenemos que leer las anotaciones de los copiosos e intrincados términos, frases y comparaciones que usa Dante. De entrada, lo que más me llamaba la atención, según leía su poema, era el gran número de florentinos y otros italianos que sufrían castigo en el Infierno y penitencia en el Purgatorio (citándose todos sus nombres y algunos de sus pecados en vida); claro está: de los que conoces, criticas; me escamaba un tanto que si encontraba de otra nacionalidad en el Infierno, eran solamente personajes universales; Dante, tras su obligado exilio por motivos políticos, acumulaba un sentimiento antiflorentino (su vida fue de un peregrinaje continuo). Como hacen los héroes, que se llenan de valor recordando las hazañas de los que admiraron en su juventud, Dante, el escritor, decide ayudarse del poeta romano Virgilio, autor de la Eneida (s. I a.C.), para realizar su viaje al mundo de los muertos (un buen maestro es siempre un guía al que podemos seguir con seguridad), pasará por el Infierno (donde los condenados le mostrarán cómo sufren el pago de sus pecados), el Purgatorio (lugar donde se purgan los pecados, después de todo hay una salvación para algunos) y llegará al Paraíso, en el que hallará a Dios gracias a su amada, Beatriz (la que da la felicidad, tal es el significado de su nombre). El número 3 es para Dante de vital importancia, como en la misma Biblia (la Trinidad, 3 días para resucitar, 3 Reyes Magos, 3 veces negarán a Cristo, 33 años tenía a su muerte…), aquí 3 son los personajes, 3 son los reinos del más allá, las estrofas tienen 3 versos, las cánticas 33 cantos…

Por último, tengamos en cuenta la idea que tenía Dante de su Comedia (el adjetivo divina se añadió posteriormente), que escribió en carta a Cangrande della Scala, señor de Verona. En ella, le dice que la llama comedia porque, al igual que las comedias (lo que se llamaba comedia en esa época), empieza de un modo desapacible pero termina felizmente. Añade que la obra tiene varios sentidos: uno literal, resultante de leer el texto al pie de la letra; y los otros son: figurado, alegórico, moral o anagógico; y luego desarrolla el tema “del hombre sometido, por los méritos y deméritos de su libre albedrío, a la justicia del premio y el castigo”. Dante no contaba con que su obra llegaría a ser un maravilloso reflejo de toda una época histórica, el medievo (su speculum mundi, una tradición literaria prodigada en ese mismo tiempo). Después de leer algún pasaje de la Comedia, comprenderás el porqué de nuestro uso de la palabra dantesco-a al referirnos a escenarios terroríficos cargados, tal vez, de sufrimiento tanto para el que los admira como para el que los habita.

Uno de mis cantos favoritos de la Divina Comedia es el que contiene, entre sus versos, los que siguen, que nos hablan del escarmiento que tienen los adivinos, aquellos que se las dan de ver el porvenir (¡qué grandes embaucadores son!) A sus nalgas caen las lágrimas de los llantos de su pena, pues tienen la cabeza del revés (Canto XX del Infierno):

De nueva pena he de escribir los versos
y dar materia al vigésimo canto
de la primer canción, que es de los reos. 3

Estaba yo dispuesto totalmente
a mirar en el fondo descubierto,
que me bañaba de angustioso llanto; 6

por el redondo valle vi a unas gentes
venir, calladas y llorando, al paso
con que en el mundo van las procesiones. 9

Cuando bajé mi vista aún más a ellas,
vi que estaban torcidas por completo
desde el mentón al principio del pecho; 12

porque vuelto a la espalda estaba el rostro,
y tenían que andar hacia detrás,
pues no podían ver hacia delante. 15

Por la fuerza tal vez de perlesía 
alguno habrá en tal forma retorcido,
mas no lo vi, ni creo esto que pase. 18

Si Dios te deja, lector, coger fruto 
de tu lectura, piensa por ti mismo
si podría tener el rostro seco, 21

cuando vi ya de cerca nuestra imagen
tan torcida, que el llanto de los ojos
les bañaba las nalgas por la raja. 24

Lloraba yo, apoyado en una roca
del duro escollo, tal que dijo el guía:
«¿Es que eres tú de aquellos insensatos?, 27

vive aquí la piedad cuando está muerta:
¿Quién es más criminal de lo que es ése 
que al designio divino se adelanta? 30

Alza tu rostro y mira a quien la tierra 
a la vista de Tebas se tragó;
y de allí le gritaban: “¿Dónde caes 33

Anfiareo?, ¿por qué la guerra dejas?”
Y no dejó de rodar por el valle
hasta Minos, que a todos los agarra. 36

Mira cómo hizo pecho de su espalda:
pues mucho quiso ver hacia adelante,
mira hacia atrás y marcha reculando.


Cosas de la memoria, recuerdo con piedad el encuentro de Dante con Ulises en el Infierno (canto XXVI), que allí paga por haber tramado el engaño del Caballo de Troya, junto a Diomedes, que le ayudó a robar la estatua del Paladio (sin la que los troyanos, se decía, estarían perdidos). Como curiosidad, recordemos que en la Odisea, atribuida a Homero, Ulises ya había estado en el reino de Hades, donde habló con el mismo Aquiles; ahora, siglos después, allí se consume para siempre:


Me respondió: «Allí dentro se tortura
a Ulises y a Diomedes, y así juntos  
en la venganza van como en la ira; 57

y dentro de su llama se lamenta
del caballo el ardid, que abrió la puerta
que fue gentil semilla a los romanos. 60

Se llora la traición por la que, muerta,
aún Daidamia se duele por Aquiles,
y por el Paladión se halla el castigo.» 63

«Si pueden dentro de aquellas antorchas
hablar ‑le dije‑ pídote, maestro,
y te suplico, y valga mil mi súplica, 66

que no me impidas que aguardar yo pueda
a que la llama cornuda aquí llegue;
mira cómo a ellos lleva mi deseo.» 69

Y él me repuso: «Es digno lo que pides
de mucha loa, y yo te lo concedo;
pero procura reprimir tu lengua. 72

Déjame hablar a mí, pues que comprendo
lo que quieres; ya que serán esquivos
por ser griegos, tal vez, a tus palabras.» 75

Cuando la llama hubo llegado a donde
lugar y tiempo pareció a mi guía,
yo le escuché decir de esta manera: 78

«¡Oh vosotros que sois dos en un fuego,
si os merecí, mientras que estaba vivo,
si os merecí, bien fuera poco o mucho, 81

cuando altos versos escribí en el mundo,
no os alejéis; mas que alguno me diga
dónde, por él perdido, halló la muerte.»


Y el bosque de los suicidas, donde las arpías picotean sin cesar a los suicidas convertidos en árboles (canto XIII del Infierno):

 

Entonces extendí un poco la mano,
y corté una ramita a un gran endrino;
y su tronco gritó: «¿Por qué me hieres? 33

Y haciéndose después de sangre oscuro
volvió a decir: «¿Por qué así me desgarras?
¿es que no tienes compasión alguna? 36

Hombres fuimos, y ahora matorrales;
más piadosa debiera ser tu mano,
aunque fuéramos almas de serpientes.» 39

Como una astilla verde que encendida
por un lado, gotea por el otro,
y chirría el vapor que sale de ella, 42
así del roto esqueje salen juntas
sangre y palabras: y dejé la rama
caer y me quedé como quien teme. 45

«Si él hubiese creído de antemano
‑le respondió mi sabio‑, ánima herida,
aquello que en mis rimas ha leído, 48

no hubiera puesto sobre ti la mano:
mas me ha llevado la increíble cosa
a inducirle a hacer algo que me pesa: 51

mas dile quién has sido, y de este modo
algún aumento renueve tu fama
allí en el mundo, al que volver él puede.»


Pero la vida es otro asunto. Una cosa es predicar y otra arar para el sembrado: Dante, tras la muerte de Beatriz, se dedicó a la vida crapulosa, tuvo varias amantes, el libertinaje suyo parecía no esperar un castigo en el más allá. En sus escritos hay cabida para las riñas con otros, curioso es el intercambio de sonetos cargados de insultos que tuvo con su pariente político, Forese Donati, donde se mentaban padres y madres a placer; en unas, Dante le dice a su rival que un hombre se acuesta con su madre pero que es tan padre suyo como José lo era de Cristo. Dante, claro está, era humano en todo menos en las letras. O, quizá, su Comedia era la forma de mostrar al mundo su conversión, que había cambiado como hombre.

Se acaba aquí el espacio para esta breve mirada al inmenso poema la Divina Comedia, escrito por un florentino de patria, no de costumbres, que firma un tinerfeño de limitada costumbre lectora y de más escaso beneficio, al que algunos plagian sus textos sin mencionar su cuaderno siquiera.

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A continuación, podemos visionar el largometraje de 1911: L'Inferno, la primera película italiana de larga duración. La cinta fue dirigida por Giuseppe de Liguoro, que tomó como ejemplo para su recreación las conocidas imágenes creadas por el ilustrador Gustave Doré (1832-1883) para una edición de la Divina Comedia. La película guarda una gran fidelidad con el original de Dante. Los efectos especiales son fenomenales, la aparición de Lucifer nos deja boquiabiertos. Es un filme muy recomendable. Una curiosidad: en este largometraje podemos ver al profeta Mahoma en el infierno (su pecado: dividir a los suyos), tal que en el poema de Dante. Pero bueno, también está Platón (aunque virtuoso, no fue bautizado; en el Infierno, los filósofos griegos no sufren castigo, pero carecen de esperanza), aquí pocos son los que se salvan.

Largometraje L'Inferno (1911)

Comparemos asombrados una imagen del largometraje L'Inferno (1911) con un grabado de Gustavo Doré (creado entre 1861 y 1868):

Grabado de Gustavo Doré para una edición del s. XIX de la Divina Comedia

Fotograma de la película L'Inferno (1911)

Siete años después de escribir esta reseña literaria, la leí para un vídeo de YouTube

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Te invito a visitar mis cuadernos en la Red:

Aprende Inglés en tres años (está en construcción y ya tiene varias lecciones),
El periódico más breve (dedicado al cine, la televisión, el teatro, los libros...),
El cuaderno de Héctor y sus libros (sobre los libros que he publicado en Amazon),
Tina Majorino (dedicado a la joven actriz. Su primera publicación fue en Lycos, en 2003).

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miércoles, 27 de marzo de 2013

One and Many: Sesame Street. Aprende inglés riendo

Captura de imagen del programa Sesame Street con Kermit the frog y la niña Joey

Siguiendo el consejo de S. me he puesto a ver Barrio Sésamo, pero en inglés. Decía Joan Ganz Cooney en el primer episodio de Sesame Street (1969) que los niños preescolares aprenden basándose en la repetición. Creo que para aprender otra lengua no tenemos más remedio que hacerlo de la misma manera: repitiendo conceptos.

Escuchemos con atención esta clase de Epi (Ernie) y el Monstruo de las Galletas (Cookie Monster). Nunca, y lo digo muy en serio, me enseñaron tan bien la diferencia entre muchas (many en inglés) y una (one en inglés), y sobre todo: la importancia del tamaño de esas muchas (many) y de esa una (one); pequeñas (little) o grande (big). ¡Qué bueno era Sesame Street

Y quién mejor que Coco (Grover) para enseñarnos las diferencias entre: around (alrededor), over (encima), under (debajo), through (a través), near (cerca) y far (lejos).

Y bueno, para reírse mucho, hay que ver a Kermit (la rana Gustavo) y la pequeña Joey diciendo el alfabeto en inglés con interferencias de Cookie Monster.

"Hola Jesse, ¿cómo estás? Tengo una pregunta para ti: ¿Sabes qué es el matrimonio?" (You know what marriage is?) Pregunta Grover (Coco) al risueño muchacho.

Ernie (Epi) quiere ser doctor, pero sólo podrá decirle a Bert (Blas) si está bien dentro de 23 años, cuando termine todos sus años de estudios: 8 years of grade school, 4 years of high school, 4 years of college, 4 years of doctor school, 1 year of internship and 2 years of residency. ¡23 años en total le faltan a Ernie para poder ser médico! ¡Epi es un niño! Una prueba más de que Epi y Blas no son homosexuales, como mucho se empeñan en afirmar gratuitamente, son sólo dos amigos muñecos niños que viven juntos, cosas de la fantasía, pero los hechos son los hechos, son niños.

Viendo un episodio diario de Sesame Street, en un par de años nos podremos manejar con soltura en inglés. ¿Alguien no tiene claro ya qué significan las palabras inglesas: over, through o around?

Puedes ver más vídeos en la misma página de Sesame Street, dentro de un ambiente especial para niños (yo elegí al personaje Coco para el enlace que he puesto, pero hay muchos más haciendo girar la rueda que te saldrá al lado de la pantalla de vídeo).

Gracias S. por recomendarme ver Barrio Sésamo.

Animo a cualquiera a leer las reseñas cinematográficas de mi cuaderno, así como visitar los tres blogs en los que enseño inglés: Inglés con Ente Nivola, Cómo aprobar el inglés de Bachillerato Aprende inglés en tres años.

Puedes estudiar inglés gratis en mis cuadernos:
http://inglesconentenivola.blogspot.com.es/
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Y en mi canal de Youtube:
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lunes, 18 de marzo de 2013

Analizando el último comentario recibido

Ayer recibí un comentario en mi artículo sobre Proyecto X (2012): el vacío que deja Dioniso, firmado por un tal S., que decía algo así como:

 “Tío, eres un gilipollas, no sabes lo que es una película. Vete a ver Los Teleñecos”.

En principio, cometí el error de borrarlo pensando que no aportaba nada bueno. Pero me equivoqué, el comentario tiene su utilidad. Intentaré explicarme: Lo primero que encontramos extraño en el mensaje es el insulto inicial con que abre su pensamiento, pero hay algo más que podría igualar en tamaño a esa negatividad en semejante ataque: S. no me ayuda explicándome por qué Proyecto X le pareció una buena película, no menciona un solo razonamiento sobre su aprecio al filme; nos quedamos también sin saber algo más importante aún: ¿qué es una película para S.? No pretendo burlarme de su mensaje, en realidad apreciaría mucho que S. me contara qué es una película para él. Yo, hace un tiempo, escribí lo que significa para mí el cine en un artículo: ¿Qué es el cine? Es toda una inconsciencia por mi parte y tiene mucho de atrevimiento, pero constituye también un gran divertimento: hacer un escrito sobre lo que pensamos intentando ofrecer argumentos razonables.
También encuentro bien en el mensaje de S. que me mandara a ver la película Los Teleñecos (2011), el susto hubiera sido gordo si me convida a ver otra vez Proyecto X, ¡qué coñazo de película!

Saludos.

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sábado, 16 de marzo de 2013

The plague dogs (1982)

Anuncio del largometraje The plague dogs (1982)
The plague dogs (1982) es una película necesaria para despertar nuestros muchas veces adormecidos sentimientos...

Dos perros escapan de un centro donde eran sometidos a toda clase de experimentos que podamos imaginar. Uno de ellos sufre de alucinaciones, condicionado por ese pasado suyo como objeto de los crueles exámenes de los científicos.

El final del largometraje nos deja marcados para siempre.

Algo muy interesante sobre este filme es que no fue un éxito en taquilla; la explicación: no muestra perros con actitudes humanas exageradas, ninguno canta ni hace monadas, los perros sufren y son castigados sin piedad por el hombre, en ningún momento hay una rendición suya ni tampoco los pecados de los humanos son redimidos.

Portada de 1979 para Argentina de la novela de Richard Adams Los perros perseguidos (1977)
La novela original, The plague dogs (1977), que conocemos en España y Argentina como Los perros perseguidos, es la tercera del novelista británico Richard Adams. El director de cine Martin Rosen la adaptó para el cine en 1982. Unos años antes, en 1978, había producido y dirigido otra novela de este buen autor: Watership down (1972), conocida por los cinéfilos como Orejas largas o La colina de Watership, que igualmente es una historia con animales como protagonistas: conejos. Es otra película dura con los humanos y bastante recomendable.

El cine, como gran arte que lleva ya más de un siglo emocionándonos, contiene numerosos largometrajes de los que nunca dejamos de aprender.

Es igualmente curioso que los americanos, que no dudan en hacer unos dibujos animados sobre Rambo o cualquier personaje que use armas de fuego, editen una versión de The plague dogs en la que se eliminan las escenas más crueles con los animales.

No os perdáis The plague dogs (1982). Es una obra maestra.

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miércoles, 13 de marzo de 2013

Melodías de Río Bravo (1959)

Hagamos un alto en el camino para escuchar las melodiosas voces de Dean Martin y Ricky Nelson en el magnífico largometraje Río Bravo (1959):

Entra John Wayne con su característico y lento andar de pistolero, deleitado por la música está Walter Brennan, el secundario de lujo (¡qué natural es siempre su interpretación!). Howard Hawks dirigió este western imprescindible para cualquier cinéfilo.

Dos son las canciones:

My rifle, my pony, and me
The sun is sinking in the west
The cattle go down to the stream 
The red wing settles in her nest 
It's time for a cowboy to dream 
Purple light in the canyons
That's where I long to be 
With my three good companions
Just my rifle, pony and me
Gonna hang my sombrero
On the limb of a tree
Coming home, sweetheart darlin'
Just my rifle, pony and me
Whippoorwill in the willow
Sings a sweet melody
Riding to Amarillo
Just my rifle, pony and me
No more cows to be roping
No more strays will I see
Round the bend, she'll be waiting
For my rifle, pony and me
For my rifle, my pony and me

Cindy
I wish I was a apple 
Hanging in a tree
And every time my sweetheart passed 
She'd take a bite of me
He told me that she loved me
She called me sugar plum 
She threw her arms around me 
I thought my time had come 
Get along home, Cindy-Cindy
Get along home, Cindy-Cindy
Get along home, Cindy-Cindy 
I'll marry you sometime 
I wish I had a needle 
As fine as I could sew 
I'd sew her in my pocket 
And down the road I go 
Cindy hugged and kissed me 
She wrung her hands and cried 
Swore I was the prettiest thing 
That ever lived or died 
Get along home, Cindy-Cindy 
Get along home, Cindy-Cindy 
Get along home, Cindy-Cindy 
I'll marry you sometime

"Ojalá fuera una manzana, colgada en un árbol, para que cada vez que pasara mi enamorada tomara un trozo de mí..." Canta Ricky Nelson en Cindy, la segunda que escuchamos.

Lobby card de la película Río Bravo (1959)

Con el cine uno se olvida que la época del lejano Oeste era muy dura y salvaje, que se cometían muchos atropellos, porque la aventura del western siempre retrataba a unos héroes que hacían justicia. Me pregunto: ¿era tan bueno andar por ahí con tu caballo, tu rifle y tú mismo? También es evocadora la figura de ese pistolero que canta su tragedia como las que hicieran los antiguos griegos en las odas que los grandes poetas dedicaban a sus héroes. El western siempre ha tenido mucho de tragedia griega.

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martes, 12 de marzo de 2013

Breve reseña sobre el Cantar de Mío Cid

Hoja del manuscrito de Per Abbat (que escribió en 1307)*

Quiero publicar una pequeña reseña sobre el Cantar de Mío Cid, es mi deseo reseñar muchos de los libros que he leído, semejante tarea me tendrá ocupado los ratos libres que tenga de vida saludable. El gran poema épico de los castellanos tiene muchos estudios a sus espaldas, muchos tratados y ensayos, muchos chavales lo han estudiado en las escuelas. Hoy voy a dejar un poquito de lado tales estudios que tratan sobre si la afrenta de Corpes a las hijas del Cid no existió en la realidad, pero sí hubo unos hermanos infantes de Carrión y ahora una teoría de por qué se les usó para dejar en mal su nombre; si el poema fue escrito por Per Abbat, que lo firma en la última página, o sólo fue un copista, el significado, pues, de la palabra “escribió” en esa fecha; la hipótesis de la e paragógica en las rimas (piedade por piedad) con la letra e al final de los versos, como defendía Menéndez Pidal; el Cid histórico (que nació en 1040), en realidad mercenario que podía asaltar cualquier villa para recoger recursos y seguir en sus lances, contra el Cid épico y romántico, al que había que ensalzar; el año 1245 que señala Per Abbat para acabar su escrito sería el 1307 según nuestro calendario… Todo esto lo sacrifico por la obra en sí, por los sentimientos que transmite, y solamente traigo mínimamente al recuerdo aquello que significa en conjunto un poema épico para una nación: glorificar algo de su historia, un pegamento para sentirse unidos gracias a un pasado reformado y glorioso, al estilo de los franceses con su: Chanson de Roland  (hacia 1100), los ingleses con Beowulf (s. VIII) y los alemanes con el Cantar de los Nibelungos (s. XIII). O sea: que soy un osado que solo mira al poema y lo que transmite.

Al enfrentarnos con una obra literaria como esta, que trata personajes que existieron, es importante conocer que hay cambios con respecto a la historia real: las hijas del Cid se llamaban: María y Cristina y no: doña Elvira y doña Sol, y nunca se casaron con los infantes Diego y Fernando (sólo por poner un ejemplo). Pero ¿existen otras diferencias con nuestro mundo real? Puede, examinemos algunas: una niña de 9 años advierte al Cid que en Burgos, tras su destierro, nadie le abrirá las puertas, primero lloran hombres y mujeres por el destino de nuestro caballero:

Mio Çid Roy Díaz por Burgos entrove,
En sue compaña sessaenta pendones;
exien lo ver mugieres e varones,
burgeses e burgesas por las finiestras sone.
Florando de los ojos, tanto avien el dolore.
De las sus bocas todos dizían una razóne:
"Dios, que buen vassallo, si oviese buen señore!”

Muy importante es esta última frase, que en nuestros días quedaría así: ¡Díos mío, qué buen vasallo sería si tuviese buen señor! Que pone al Cid por encima del rey en el cariño del pueblo. Todos le hospedarían de muy buena gana, pero ninguno se atrevía por temor al enojo del rey don Alfonso. Luego aparece la niña en la calle que habla al Cid usando la oratoria de un sabio:

"¡Ya Campeador, en buena cinxiestes espada!
El rey lo ha vedado, anoch dél entró su carta .
con grant recabdo e fuertemientre seellada.
No vos osariemos avrir nin coger por nada;
Si non, perderíemos los averes e las casas,
e aun demás los ojos de las caras.
Çid, en el nuestro mal vos non ganades nada.

Mas el Criador vos vala con todas sus vertudes santas."

Esto la niña dixo e tornós pora su casa.

Esto es: nadie se atreve a recibir al Cid, una niña es la única que lo hace y le justifica el porqué del cierre para con su persona. Ya vemos que los sentimientos sí contarán en esta obra y sólo ha comenzado. “El Criador te ayude con todas sus gracias”, le desea la pequeña a nuestro héroe.

Damos un salto en el tiempo, todos huyen de un león que se ha soltado, los que desposan a las hijas del Cid también se ensucian de esconderse, el Cid se levanta:

En esto despertó el que en buen ora naçió;
vido çercado el escaño de sos buenos varones:
"Qués esto, mesnadas, o qué queredes vos?"
— "Ya señor ondrado rebata nos dio el león."
Mío Çid fincó el cobdo, en pie se levantó,
el manto trae al cuello, e adeliñó pora' león;
el león quando lo vio, assí envergonzó,
ante mió Cid la cabega premió e el rostro fincó.
Mió Çid don Rodrigo al cuello lo tomó,
e llévalo adestrado, en la red le metió.
A maravilla lo han quantos que i son,
e tornáronse ai palagio pora la cort.


El Cid se puso en pie y con el manto al cuello se dirigió al león, pero cuando éste le vio, de tal modo le entró temor de Mío Cid que bajó la cabeza e hincó el hocico. Mío Cid don Rodrigo lo cogió del cuello, lo condujo de la mano y lo metió en la jaula. Todos los que estaban allí se quedaron maravillados… (¿No recuerda esta acción a las de los superhéroes de las películas y tebeos de hoy en día, a una vampiresa de la última de Crepúsculo, tal vez?)

La sangre chorrea por los codos en el cantar, muchas son las veces, suyas y las de los suyos, leamos este trozo prosificado:

El caballo le salió bueno a Minaya Alvar Fáñez, y así pudo matar hasta treinta y cuatro moros. ¡Oh tajante espada, y cuan ensangrentado trae el brazo, escurriéndole por el codo la sangre! — Ahora sí que estoy satisfecho — dice Minaya — . Ahora llegarán a Castilla las buenas nuevas de que mi Cid Ruy Díaz ha salido victorioso en guerra campal.
Hay tantos moros muertos, que apenas quedan supervivientes.


La barba del Cid es la envidia de los caballeros:

La cofia fronzida, ¡Dios, cómo es bien barbado! (789)
¡Dios, cómo es alegre la barba bellida! (930)
En fin, hoy diríamos: ¡Oh, Dios, qué barba tan espléndida la suya! Y que nadie se la haya tocado: Par aquesta barba que nadi no mesó (2832).

Como bien explicaba Fernando Lázaro Carreter, en la obra, hay muchas formas de atraer al oyente (lector hoy en día), se le invoca:

Mala cuita es, señores, haber mengua de pan (1178)
Aquí veriedes quexarse infantes de Carrión (3207) Aquí veríais...
Direvos de los cavalleros que llevaron el mensaje (1453) Os diré...

El juglar habla con nosotros, somos su público querido.

Bueno, se consume mi breve escrito, quedan medio en el tintero: Dios que en todas (y son muchas) está con el Cid; los moros que pierden tierra y mueren a centenares; las espadas (Colada y Tizona), la primera valía más de mil marcos de plata; Babieca el caballo poderoso, también era un trofeo de guerra… Esta es una buena historia, deberías leerla aunque fuera en su prosificación moderna, que también queda espléndida.

* A pesar del pésimo estado de este manuscrito original del s. XIV, sobre el que se han usado toda clase de reactivos químicos, sulfuro de amonio, sulfato de potasio, ácido clorhídrico, etc., existe una copia del Cantar realizada por Juan Ruiz de Ulibarri en 1596 que permite interpretar los pasajes que están peor conservados.

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El largometraje al que podemos acudir para revisar la figura del Cid, llena de leyenda y admiración, es: El Cid (1961), que fue rodada en España por un equipo norteamericano, con el director Anthony Mann al frente y los actores Sofía Loren y el casi mítico Charton Heston: El Cid, Moisés, Ben-Hur, Marco Antonio, Taylor (de El planeta de los simios), el cardenal Richelieu...

Para los amigos que pretendan examinarse en el instituto de conocimientos sobre el Cantar de Mío Cid, y tengan la tentativa de no leerlo sino ver esta película: puede que suspendan en masa. Un resumen del gran poema sacado de la enciclopedia Espasa les valdría mucho más. La cinta, no obstante, contiene un excelente ejemplo de cine épico, una aventura que debemos visionar todos los cinéfilos; toma sustancias de las obras teatrales del siglo XVII: Le Cid, de Pierre Corneille, y Las Mocedades del Cid, de Guillén de Castro, y claro: del cantar de gesta que es el mismo Cantar de Mio Cid, que suponemos data del s. XII. Una curiosidad: las edificaciones que sirvieron de escenario para el filme son del s. XV, imposible sería encontrar algunas en pie del s. XII. Ramón Menéndez Pidal (renombrado filólogo e historiador de gran prestigio) con 92 años, y su hijo Gonzalo (historiador y cartógrafo) asesoraron sobre el atrezzo, el lenguaje a usar y la elección de la partitura, al menos para que no desfiguraran mucho la historia del Cid.

 Años después de escribir esta reseña dedicada al Cantar de Mío Cid, la leí para un vídeo de YouTube


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domingo, 10 de marzo de 2013

Breve reseña de Satiricón, de Petronio

Fotografía de algunas de las fuentes que consulto para realizar este artículo

Hoy vamos a estudiar juntos un poco de la que se tiene por muchos como primera novela moderna de Occidente: Satiricón. En principio, la sátira es el único genero literario que los romanos no heredaron de los griegos; el término sátira fue en su origen: satura, y se usaba para hablar de un plato con frutas y alimentos variados, una especie de macedonia. Hoy entendemos como un libro satírico algo parecido al Satiricón, unos personajes sátiros que se mueven en un ambiente satírico, algo picante, incluso lascivo. Pero entonces, a comienzos de nuestra era, el Satiricón era otra cosa. Los griegos, ciertamente, tenían relatos obscenos, las “fábulas milesias” (recopiladas por Arístides y traducidas luego al latín), pero no eran tan sofisticadas como este y otra contemporánea suya: El asno de oro, de Apuleyo (una obra muy parecida en las formas a una novela compleja). Esta novela, Satiricón, del siglo I d.C., es una composición muy anticipada a lo que vino después y por lo que tuvimos que esperar cientos de años hasta que, de alguna manera, regresara: tanto físicamente, el texto (lo que queda de él, una décima parte de lo que se estima era el original, algunos fragmentos que quedaron eran disfrutados por unos pocos en las bibliotecas de los conventos antes del s. XII, la primera edición conocida es del año 1477. En el s. XVII, se descubrió en una biblioteca de Dalmacia un manuscrito que contenía, entre otros textos, partes del Satiricón; un fragmento más largo, La cena de Trimalción, quedaba completado, siendo objeto de una reunión de sabios en 1668 que confirmó su autenticidad. Los humanistas estaban decididos a completar los fragmentos según se iban hallando, incluso algunos se sintieron con ganas de añadir sustancia hasta completar la historia por su cuenta, diciendo uno de ellos que la había encontrado en Belgrado; la verdad, la historia de estos estudios y la reconstrucción de los libros XIV, XV y XVI del original es apasionante), como literariamente (la forma de narrar los hechos, una historia única que se bifurca en otras siempre ligadas a ella, narraciones breves, comentarios, poesía, todo en un texto que viene a reflejar la vida misma, un retrato fiel de su tiempo). Para los estudiosos, este texto constituye también una fuente magnífica para el análisis de lo que era el latín vulgar del primer siglo.

La sociedad romana de aquella época era viciosa, terriblemente entregada a los placeres de la carne, a la corrupción, a una alimentación desmedida… Esta obra no es moralizante, no es ejemplarizante, hasta el mismo autor era un libertino en mayúsculas, no pretendía cambiar las costumbres, sólo las mostraba burlonamente, su reflejo del original resulta del todo epicúreo. Dice uno de los volúmenes de Clásicos de la Literatura Universal, de Orbis: “Lucrecio, en su poema De las cosas de la naturaleza, hace un elogio de Epicuro en el que dice que fue el primero que se atrevió a mirar al cielo cara a cara sin miedo a los dioses. Petronio, continuador de él, podríamos decir que hizo también, con elegancia, algo parecido con una parte de la vida”. Según el antiquísimo historiador Tácito, Petronio, autor del Satiricón, dormía de día y vivía de noche, que era cuando tenía sus negocios y sus deleites, era un vividor, pero de arte epicúreo, primero protegido de Nerón, se ganó las envidias de otros y fue denunciado por conspiración, uno de sus esclavos fue sobornado y le acusó de ir en contra de Calpurnio Pisón. Petronio, para no sufrir aquella angustia de una amenazante muerte que se le acercaba, eligió hacer como Séneca, sólo que vendándose las venas cortadas y conversar con sus amigos hasta morir suave y lentamente. Sobre el argumento del Satiricón, resaltan lances tales que: cómo Encolpio, un joven estudiante, y su amigo Ascilto, se disputan el amor de un bello adolescente, Gitón; la crítica a la enseñanza de esa época en las escuelas, que no trata lo natural y cotidiano sino las historias de tiranos y otras fastidiosas narraciones (…Todavía la juventud no estaba limitada por este tipo de declamaciones cuando un Sófocles y un Eurípides encontraron las palabras precisas para expresarse. Todavía ningún maestrucho opaco había anulado el ingenio de sus alumnos, cuando ya Píndaro, o mejor los nueve líricos, habían sentido escrúpulos de cantar con los versos de Homero…); Gitón, rindiendo culto a Príapo, dios del amor carnal, protector de las prostitutas, los eunucos y los sodomitas, se aparea con una niña de “unos siete años” en una boda fingida; los detalles de los banquetes y las fortunas de los romanos privilegiados en ese primer período del gran Imperio Romano: su forma de vestir y ostentar en todo, los platos de comida: lirones aderezados con miel y adormideras y con salchichas calientes, debajo, ciruelas de Damasco y granos de granada imitando brasas, un papafigo gordísimo envuelto en yema picada sazonada con pimienta, ánforas de vino selladas y con un membrete que señala que el vino es de hace más de cien años, un esqueleto de plata, que simboliza que todos han de morir, es articulado por un esclavo, se recitan poemas sobre la brevedad de la vida, se sirven aves cebadas y tetinas de cerda, una liebre adornada con alas como un Pegaso, cuatro silenos con odrecillos de los que mana una salsa sobre unos peces que nadan tal que estuvieran en una acequia, un jabalí descomunal adornado con un gorro de liberto y con una espuerta de palma en cada colmillo, una con dátiles secos y otra con dátiles frescos, lo adornan lechoncillos de mazapán, al trinchar un esclavo el jabalí, salen volando tordos de él, se habla entonces de ventosidades y de que no hay que evitarlas, que alguno murió por aguantarlas: “ninguno de nosotros ha nacido sin raja”, dice el anfitrión; siguen las sorpresas en la comida y luego se cuentan otras peripecias que siempre es mejor leer en el libro.

Quien tiene dineros, navega con viento seguro y tempera la suerte a su albedrío. Cásese con Dánae, y podrá hacer que el propio Acrisio crea lo que Dánae. Componga versos, declame, increpe, y lleve todos los pleitos y sea más que Catón. Jurisconsulto, disponga del “Concluye, no concluye” y monte tanto como un Servio y un Labeón. Estoy hablando mucho; pero cualquier cosa que quieras, deséala con dinero por delante, y vendrá a tus manos. Una arca guarda encerrado a Júpiter.
….
Volaban en el intermedio los vasos de vino puro.

Saca Enotea un falo de cuero que fue untado todo alrededor de aceite y pimienta en polvo y de semillas de ortiga machacadas; luego lentamente empezó a metérmelo por el culo (laguna en el manuscrito original) con este mejunje la inexorable vieja rebozó luego mis muslos…”

En fin, Satiricón, de Petronio, es un libro cruel y desalmado que nos muestra una realidad histórica de nuestra raza, también dura e impiadosa. Terrible.

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Existe una versión cinematográfica del texto de Petronio. Una adaptación libre y surrealista que, para algunos, no deja de resultar un experimento de luces y colores que conserva algo de aquella depravada historia original.

Fotogramas de la película surrealista Satyricon (1969), de Federico Fellini
Particularmente, la encuentro, en ocasiones, casi insoportable, aunque contiene una excelente dirección fotográfica.

Uno de los momentos que sí retrata con fidelidad la cinta de Fellini es el de arriba, en el que se manda a un cocinero guisar un cerdo enorme, y, al presentarlo a los comensales, se descubre que, por las prisas, el cocinero olvidó destriparlo. Trimalción ordena azotar al culpable, pero los invitados piden que se le perdone. El cocinero abre entonces el vientre del gorrino y de él salen despedidas salchichas y morcillas (la desmesura en el Sariricón está aquí muy bien retratada).

También aquel amor entre hombres adultos y adolescentes queda patente en las imágenes de este reinvento de Fellini, su Satyricon (1969).

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Recomiendo:



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Algunas reseñas literarias:

La Odisea, atribuida a Homero:

Vamos a estudiar hoy una de las obras literarias históricamente preferidas por muchos: La Odisea, atribuida convencionalmente a Homero. Se trata de un gran poema épico griego que se estima tiene ya unos 2700 años de antigüedad.


Edipo Rey, de Sófocles:

Esquilo (siglos VI y V a.C.), Sófocles y Eurípides (los dos, siglo V a.C.) son tres de los grandes en la escena teatral de la Antigua Grecia.


Satiricón, de Petronio:

Hoy vamos a estudiar juntos un poco de la que se tiene por muchos como primera novela moderna de Occidente: Satiricón.


Cantar de Mío Cid:

El gran poema épico de los castellanos tiene muchos estudios a sus espaldas, muchos tratados y ensayos, muchos chavales lo han estudiado en las escuelas.


Divina Comedia, de Dante:

El gran poema que hoy estudiamos está escrito en tercetos endecasílabos. Su resumen parece sencillo: cuenta la epopeya del alma humana, su viaje a través del Infierno y del Purgatorio, desde donde accederá a la contemplación del Todopoderoso.


El paraíso perdido, de John Milton:

Voy a estudiar hoy algo del poema narrativo El paraíso perdido (1667), del escritor británico John Milton, y ustedes, si me lo permiten, están invitados.


Estas son las entradas más populares de mi cuaderno:

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