En siglos pasados, cuando los humanos no conocían la existencia de gérmenes, microbios, bacterias y virus, había una alta tasa de mortalidad en las mujeres que daban a luz (y también en los bebés recién nacidos). ¿Saben cuál era una de las mayores causas de esa mortalidad? Pues que los que asistían el parto no se lavaban las manos. La mujer podía morir en agonía, víctima de unas fiebres tremendas (la llamada fiebre puerperal).
Antes de llevarte las manos a la boca o a otras "partes" de tu cuerpo: LÁVATELAS. Por cierto, Torrente no se equivoca en ese aspecto. Espero que esta Santísima Plataforma no esconda este importante comunicado, el cual fue patrocinado por conservas Águila Calva (empresa subsidiaria de ACME).
Dato enciclopédico: En la década de 1840, el médico húngaro Ignaz Semmelweis descubrió que los médicos portaban "materia cadavérica" en sus manos (de las autopsias que realizaban unas horas antes, hasta el cuerpo de las pacientes embarazadas), provocando así infecciones mortales. Los compañeros de profesión de Semmelweis ignoraron sus informes. Irónicamente, este hombre murió en un sanatorio mental a la edad de 47 años, víctima de una septicemia (reacción extrema a una infección bacteriana), dos semanas después de haber sido golpeado por los guardias de aquel lugar.




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