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viernes, 8 de junio de 2012

Soy un solitario

La canción Eleanor Rigby (1966) del grupo The Beatles

Soy un solitario. Busco la soledad, no hacer daño ni que me lo hagan, creo que las tres cosas las anhelo con igual fuerza. El otro día, varios niños que había almorzado en el merendero local, un parque con asientos, mesas y braseros, decidieron asomarse a la carretera que pasa justo por un flanco del lugar para gritar saludando a los coches que van y vienen. Ocurrió que yo andaba con mis perros por la acera que, inevitablemente, me llevaba a cruzarme con ellos. Estaba lloviznando y yo sostenía en una mano un paraguas y en otra agarraba la correa que enlazaba a los tres pacíficos perros míos, aquellos de pequeñas dimensiones. Bien, de los muchachos me llegó una algarabía que no entendí en absoluto, aunque luego, entre sus alaridos, una voz de jovencito destacó de forma nítida:
"¡Saluda, cabrón!"
En ese momento, pensé que estaba en el comienzo, créanmelo, de una película de terror. ¿Por qué unos niños acaban gritando esas cosas a alguien que no les ha hecho nada? Para mis adentros escuché la sintonía de apertura de aquel largometraje que estaba protagonizando. Me quedé pálido.

Soy un solitario, lo soy por cosas como esa. ¿De dónde vienen los solitarios?, preguntaban Los Beatles, de sacar a los perros vengo yo.

11 comentarios:

  1. Es muy triste que sucedan cosas así. Siento que hayas tenido que pasar por esto, de verdad. Yo he pasado por cosas parecidas, como, por ejemplo, ir de camino a casa del colegio, y que un individuo que viajaba de acompañante en una 'moto' o una cortacésped, no sabría diferenciarlas por el sonido a decir verdad, extendiera el brazo mientras pasaba al lado mío para 'soltarme' una colleja. O ir, de nuevo caminando, a casa de un amigo, encontrarme de frente a un grupo de jóvenes, que hagan el gesto de levantar la mano para 'chocártela' y que te escupan en la cara.

    ¿De dónde vienen los solitarios? No sabría responderte hasta qué punto somos así por el entorno o hasta qué punto es algo innato. Pero tampoco es que me sienta mal por serlo por mucho que de vez en cuando, sienta cierta melancolía. No sé de qué. ¿Tú?

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  2. Sí, lo de escupir lo he vivido. Esperando a entrar a un trabajo, sentado en un banco de Playa de Las Américas, también pasaron con un coche y me salpicaron de saliva. Algún idiota puede pensar que estas cosas son de “perdedor”, pero yo creo que los que han perdido son ellos, que aún los mueve el cerebro reptiliano en su peor forma, atacar para dominar y marcar el territorio.
    Tampoco estoy seguro de si la soledad es algo innato. En mí, creo que sí, desde pequeñito me gustaba estar solo jugando con los legos a hacer ciudades y robots.
    Sobre la melancolía, ayer leí la leyenda de Psique y Eros, de la mitología griega. A Psique la obligan a casarse con un monstruo terrible, que teme hasta el mismo Zeus, pero ese monstruo resulta ser Eros, el amor. Al final, el amor y el alma se complementan, el amor cuida de alma, le saca brillo y la ennoblece, y el alma le devuelve al amor un cuidado especial, hace que no se desbarate, que no corra en locuras, le detiene en sus pasiones. Esta leyenda me hizo ver que necesitamos un amor, sea un amigo, una novia, un novio, etc.

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  3. Kevin, de alguna manera desapareció tu último comentario, perdona.
    Durante un tiempo me funciona el amor a los libros, luego siento esa melancolía extraña, que creo que debe ser una pulsión de apareamiento, simplemente, que está camuflada por la necesidad de amor a alguien. No lo sé. Hoy pienso que es todo un engaño de la Naturaleza.
    Encantado de hablar contigo.

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  4. ¿Quién dijo que el ser humano era racional? me pregunto.

    Algo debe haber que explique, a grosso modo siquiera, el por qué de nuestro carácter ¿no?. Aunque puede tal vez, pensándolo mejor, que no haya una razón de peso, o mejor dicho, que no haya un por qué, que no tenga un sentido, que todo sea, simplemente, la elección condicionada hasta cierto punto, de una de las infinitas posibilidades presentes desde el inicio y a lo largo de una vida, que con el devenir del tiempo, el contexto, y el individuo ante su contexto, van definiendo el espacio que ha de conformar el carácter.

    ¿Y si no se trata de un amor por 'alguien'?

    Saludos.

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  5. No importa, me he dado cuenta y casualmente lo he re-publicado en el mismo instante en que tú me respondías. Creo que 'amor' es un término que se ha llenado de tanta significación que inevitablemente ha quedado desvirtuado y vacío, por lo que convendría re-definirlo, está claro que hoy en día no existe en tanto en cuanto es inaprensible, y en lugar de resultar un estímulo que nos invite a ser mejores 'amantes', creo que es la raíz de la frustración de muchas parejas e individuos.

    Tampoco así, la naturaleza es inocente dado que no 'trabajar' conscientemente. Es culpa nuestra, y ni tan siquiera eso; todo es resultado de una racionalización inútil que por otro lado es impuesta. Curiosa aporía a la que me acabas de empujar.

    El placer es mío.

    Saludos.

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    Respuestas
    1. Bueno, el misterio no encuentra un camino de solución. Que la materia haya alcanzado la conciencia sobrepasa a cualquiera.
      Estamos a medio camino de la solución o el destino, no lo sé. Pero la producción de necios sigue siendo enorme, son miles de millones.

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  6. Obviando que eran menos en el pasado, no creo que fuera diferente antaño, la proporción de ignorantes y solitarios ha sido más o menos estable a lo largo de la historia, creo que lo único que ha variado ha sido la repercusión de éstos en la sociedad en función de los valores que impulsaran esa sociedad. Hoy en día, inmersos y perdidos en El Leviatán; en una sociedad consumista, capitalista, superficial por ende, y totalmente desinteresada es imposible hacer nada por cambiar la situación si es que alguien pueda erguirse como poseedor de la verdad para intentarlo.

    Es difícil asumirlo con 'naturalidad', pero no queda otra alternativa. ¿Cuál es el siguiente paso?

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  7. Estoy de acuerdo con lo que dices.
    Al principio, hace años, leía los comentarios en los artículos de los periódicos digitales, dejé de hacerlo al darme cuenta que la mayoría estaban escritos por personas necias, llenas de odio, incapaces de aportar ni una solución siquiera, más bien, lo contrario, parecen querer crear más problemas.
    En el fondo, sigo teniendo ese poco de idealista como homenaje a los maestros que tuve, algunos de literatura y otro de filosofía, hay que seguir con el relevo de la antorcha, si nos caemos, nos volvemos a levantar, aunque hay días que pienso en el suicidio.
    No llevo la verdad, pero tampoco la mentira. Aunque volvemos a la misma paradoja: cómo distinguirlas. No voy a ser un derrotista los siete días de la semana. El determinismo, por otro lado, restaría gracia a esta vida. Me quedo con el ciclo maniaco-depresivo, unos días estoy alegre, otros, tristísimo. La vida es una gran broma. ¿Has leído La sombra del ciprés es alargada, de Miguel Delibes?
    Ayer estuve releyendo a Henry James. El estudioso Carlos Pujol escribió hablando de Otra vuelta de tuerca: “…los fantasmas existen, pero dentro de nosotros mismos. Visualizarlos como han hecho algunas adaptaciones cinematográficas es la traición más ruin que se podía cometer con el escritor.” Creo que es algo muy cierto.

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  8. Yo personalmente apenas leo prensa alguna. Si acaso los titulares de vez en cuando, o las noticias más destacadas. No es por otra razón diferente a lo que tú comentas; no comparto generalmente la opinión de los que nos dan las noticias -de forma arbitraria- y que indefectiblemente se transparenta por mucho que los medios nos vendan imagen de rigor u objetividad. Además, salvo contadas excepciones, no suelo considerar de interés la mayor parte del 'relleno' que etiquetan como noticias.

    Yo confieso que tengo mucho de idealista. Por un lado es 'innato' en mí, mas por otro autoimpuesto; entiendo que si no lo fuera sería rápidamente devorado por el olor a podrido que desprende el mundo, y tarde o temprano me hartaría; entiendo que el suicidio aparece alguna vez en la mente de quiénes se cuestionan el sentido de la vida y lo que se 'debe' hacer en ella. No sabría decir si el idealismo se lo debo a mis profesores, puede que sí en gran medida, mas sobre otras posibles influencias, creo que les debo el ejercitar esta curiosidad inusitada que yace en mí y el amor por el saber. O por el intentarlo al menos dado que éste no está garantizado.

    No poseo yo tampoco la verdad; poseo la incertidumbre, poseo las dudas, el escepticismo, en definitiva y como te decía, la curiosidad y cierto gusto por cuestionarme las cosas. Escuché una vez, en un documental -un poco místico llamado 'Mentes Brillantes'- que la verdad no necesita que creas en ella para existir, sin embargo la mentira sí. Que esto pueda derivar en un mecanismo válido para la distinción es otra cosa. ¿Acaso es posible hacerlo cuando tratamos cuestiones éticas, morales, metafísicas u ontológicas? Responder esto ya es un paso.

    Yo procuro no hacer demasiado caso a las sensaciones, me desdoblo a menudo en observador -de mí mismo- y en 'sintiente' -lamento el vulgarismo pero no me vino a la cabeza ninguna palabra que lo expresara- y por así decirlo voy discriminando, o lo intento, las emociones que tienen razón de ser y sentido, y las que no merecen más que ser ignoradas. No siempre lo consigo obviamente. Pero es el sistema más efectivo que he encontrado, por así decirlo, para no caer en depresión demasiado frecuentemente.

    No. No lo he leído. Lo apunto, Gracias.

    Es que precisamente la magia que tiene es que en ningún momento -salvo en una ocasión y muy vagamente creo recordar- se dice que 'haya fantasmas'. Lo cual deja a la interpretación del lector 'qué fue lo que sucedió realmente', con la matización que ello requiere. Coincido en que tiene razón C. Pujol. Tanto en que es un sacrilegio lo que han hecho algunas adaptaciones, como en que los fantasmas existen, si acaso, en nuestro interior.

    Saludos. Siento darte tanto la tabarra.

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    Respuestas
    1. Estaba esperando tu respuesta, así que imagina...
      Leo todo atentamente. Releo también lo anterior.
      Yo creo que lo bueno que hay en mí lo saco por los demás, quiero decir: que no quiero defraudar a aquellos que me enseñaron filosofía o literatura, los echo de menos, la verdad, a unas profesoras y a un profesor.
      Pero, ¿a que se siente uno bien después de leer un buen libro, ver un apasionante largometraje o terminar de escribir un artículo para el blog que te ha costado un gran esfuerzo? Recuerdo que una vez escribía novelitas para niños y me sentía feliz al acabarlas, era como estar en el cielo.
      Saludos.

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  9. No sé si merezco esa atención, pero en cualquier caso, gracias.
    Veo entonces que somos igual de maniáticos. En mi caso también sucede algo parecido, creo que todo aquel que tenga algo de curiosidad, desarrolla una especie de relación 'paterno-filial' con sus profesores, o al menos, con alguno de ellos. Con los auténticos.

    ¡Y tanto que se siente uno bien! Aunque cuando escribo un 'artículo' para el blog nunca termino del todo satisfecho; pero intento dejarlo lo 'menos mal posible'.

    Me gustaría saber más de esto último que comentas.

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Hola. Recuerda que todos podemos tener una opinión distinta. No recurras al insulto en tus comentarios o serán eliminados sin tenerlos en cuenta. Procura explicar tu punto de vista sin caer en la descalificación de los que no piensan como tú. Tenemos un cerebro para discurrir y trabajar con las ideas, somos algo más que puños y dientes. Gracias.

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